¿Por qué el compromiso es importante?
Lo primero aclarar lo que entendemos por compromiso; “hacer lo que he declarado que voy a hacer”. Aquí, varios elementos invisibles, el primero una declaración de intenciones, un enunciado, un acto del lenguaje que dice aquello que pienso o siento que haré respecto de algo. Lo segundo, una decisión, ¿cuál? La de hacer eso a lo que declaro que me comprometo. Esta decisión no es trivial, pues es justamente lo que puede asegurar a mi contraparte, y a mí mismx, la validez que tiene este compromiso. He aquí el tercer elemento; la promesa. Aquello con lo que me comprometo es una promesa, un intangible, que tiene tantas contrapartes, como conocedores del compromiso que asumo. Si eres solo tú, la promesa es conmigo mismx, y “solo conmigo mismx” no porque el “solo” le reste valor, muy por el contrario, pues el que esté siempre “el yo que compromete” una de las partes seguras de la ecuación, lo hace el elemento más importante. Ya veremos por qué.
Otro elemento del compromiso es la garantía, ¿qué me garantiza que realmente se cumplirá lo comprometido?, bueno, justamente aquí podemos valorar al fin. Hagamos el siguiente ejercicio, piensa en una persona que conozcas, y de quien su compromiso con algo no es tan creíble para ti. ¿lo tienes?, bien, esa persona que quizás se compromete con llamar mañana, hacer algo la semana siguiente, o lo que sea, y no cumple, se excusa incansablemente- y a veces tiene increíbles argumentos- esa persona, probablemente está inconsciente o conscientemente clasificado por ti como una persona de poca palabra, o con bajo nivel de compromiso, ¿por qué? Probablemente porque falló una o más veces en un compromiso adquirido contigo como contraparte, como testigo, o incluso quizás pensaste en ti. Bien, ahora piensa en alguien que conozcas, a quien le crees 100% cuando da su palabra. Una persona que respeta y se guía por aquello que dice que hará, consecuente en su forma y fondo, ¿la tienes? Esa, es una persona que VALORA su palabra, y que por tanto, la usa a su favor, para dar garantías a otros y a sí mismx. Eso que compromete que hará, es el amarre sólido de que lo hará. Esa garantía tiene mucho valor, como decía antes; para todos los involucrados.
Cada vez que cumplimos con un compromiso validamos para nosotros mismos nuestra palabra, y también para otros, nos hace sentir capaces, estables, consecuentes y respetables. Estos son algunas de las razones por las que es tan importante que nuestra palabra tenga el valor que en su potencial posee.
La primera persona en la que pensaste, seguramente no te dará tanta confianza cuando se comprometa contigo, incluso, puede que tú mismo pierdas algo de compromiso frente a estas personas, ya que, lo reconocerás como un compromiso “a medias”. Pero ¿cuál es realmente el problema de no cumplir con la propia palabra? El gran problema es que cada vez que la deshonras, eso impacta irremediablemente tu autoestima. A veces es algo consciente, pero también es gran parte de las veces una acción inconsciente. ¿Qué tipo de declaraciones hacia ti mismx desprenderán de un incumplimiento? “nunca hago lo que digo que voy a hacer”, “soy un flojo o floja”, “estoy desmotivadx”, “no puedo”, “los demás piensan lo peor de mí” etc. Y ¿Cuál es la consecuencia de esto? Pensamientos y creencias acerca de ti mismx que te llevarán a actuar en consecuencia con esta “incapacidad o negligencia tuya”. Vamos más allá, esta no es en ningún caso la única alternativa.
El otro camino mi estimadx, es recobrar el poder de tu palabra. Recuperemos su valor y su potencial. ¿Cómo empezamos? Lo primero, disponte a re pensar en el valor que tendrá de ahora en adelante tu palabra. Por ejemplo; “Cada vez que diga que haré algo lo cumpliré”, “Solo me comprometeré a acciones que sé que puedo cumplir ”, etc.
Entonces, ¿cuál es el plan de acción?
1. Decide el cambio, conéctate con la posibilidad real de que tu palabra valga el 100% de las veces que la ofreces, solo depende de ti y de tus ganas de utilizar a tu favor los recursos que tienes disponibles. ¿Qué es lo que quieres lograr respecto del compromiso?
2. Utiliza tu voluntad como aliada, el cambio siempre cuesta al principio, sobre todo la primera vez, pero tus resultados dependerán de tu accionar en el momento justo. Simplemente hazlo, no lo cuestiones, si es lo que has decidido simplemente haz lo que dijiste que harías, aunque las mil excusas de siempre inunden tu mente.
3. Usa el optimismo, pero más que todo la esperanza. El optimismo es un estado de ánimo, muy útil, pero la esperanza es una virtud que actúa de la mano del optimismo y que te llevará a accionar con la certeza de que conseguirás lo que deseas.
4. Celebra tus logros, cada vez que avances en tus desafíos celebra, es la mejor manera de sostener cambios en tu vida.
Todo lo anterior es necesario e indispensable para cualquier trabajo de desarrollo personal que hagas, pues trabajaremos con tu palabra. Dale el valor que su potencial te ofrece y comenzamos.
Francisca Milos
“No mires de dónde vienes, sino hacia dónde vas”. Anónimo.


